Estar Presente
Un profesor mío del colegio, cuando hacía una pregunta y veía que respondías con una respuesta dubitativa, con un tono entre la pregunta y la afirmación, directamente te contestaba: “Preguntas, afirmas, o pasabas por ahí”?
No puedo saber cuál era su intención real al hacer la pregunta. Posiblemente te estaba invitando a reflexionar si lo habías pensado bien antes de responder, y podías afirmar tu respuesta con convicción, o simplemente ese esfuerzo previo era insuficiente, y eso generaba esa inseguridad traducida en tono de duda. O quizá estaba intentando trabajar nuestra seguridad en las respuestas, cuando él ya era consciente de que sabíamos la respuesta. “Si te la sabes, no tengas miedo a equivocarte”.
Lo que sí que tengo claro es lo que provocaba en mí. Inevitablemente me iba hacia adentro y me preguntaba a mí mismo ¿Lo has analizado bien y te sabes la respuesta, o te dejas ir por la inercia y “a ver si cuela”? Si acierto, genial. Si fallo, no pasa nada porque fui a medias, ¿no? Pero había más cosas escondidas que ahora puedo ver, y que quizá entonces no comprendía antes: ¿siento vergüenza por tener que contestar delante de mis compañeros, porque eso me expone? ¿Depende el tono de la seguridad que yo tenga en la respuesta, o también en la seguridad/confianza en mi mismo? ¿Qué factores hacen que me sienta más seguro?
Y ahí pienso: qué bonitos esos inicios de recorrido de exploración propia, y qué poco sabía de lo infinito que es ese camino. Tan infinito como que sigo reflexionando sobre ello, muchos años después.